Testimonio de un pueblo que grita cultura
LEGADO PARA EL PUEBLO
Por: Daniela Granados Celis
Villa de Leyva es uno de esos lugares a los que uno va por diversión, por que se encuentran los mejores vientos para agosto, o las mejores luces para diciembre. Es un lugar para ir a pasar un momento agradable, para reunirse en la plazoleta con su gente bajo la luz de las estrellas y hacer un recuerdo inolvidable.
Si vas a Villa de Leyva no te puedes perder de su arquitectura muy representativa de este pueblo, sus artesanías, el museo, los planes ecológicos. ¿Pero qué tal si nos preguntamos si hay algo más que la bella ciudad turística que todos conocemos? ¿Qué pasa si hay un pueblo que grita cultura pero nadie escucha?
Niña de nuevo
No tenía pensado en lograr reunirme con tanta gente a la vez, era un domingo y llegué a Villa de Leyva buscando algo para realizar esta crónica, escuchaba en mi cabeza las palabras del profesor: "algo novedoso muchachos", entre pensamientos y lo que veía, se me ocurrió irme más arriba de la plazoleta, eran las 10:30 a.m cuando empecé a buscar algo novedoso, como siempre, las artesanías, la gente tomándose algo en la plazoleta, las campanas anunciando la misa dominguera.
Empecé a subir y meterme entre las casas. A lo lejos se veía una vivienda entre las montañas. En la pared y con pintura verde estaba escrito "Ludoteca", no pregunten por qué pero había algo en ella que atraía mi atención. Entré y vi un señor alto, vestía una ruana, un sombrero, tenis y un blue jean, estaba sentado en un mesón grande con un computador pequeño; me miró y con una sonrisa me dijo: "
Hola, bienvenida. ¿Te puedo ayudar?".
Un poco tímida pero con mucha curiosidad, y pensando en todo lo que tenía que decir, además de presentarme como nos recomendó el profesor, le dije:
- Sí, mi nombre es Daniela y soy estudiante de Comunicación Social (y como toda una profesional saqué mi carnet).
- Hola soy Jorge y soy el ludotecario. ¿Te puedo ayudar en algo?
Sin decir nada, di vuelta y vi un mural todo decorado de dibujos, frases y un teatrino. Matándome la curiosidad empecé a recorrer el lugar, era como el paraíso de la lectura, todo estaba ordenado, habían computadores, habían libros de todas clases, las sillas, las mesas todo decoraba con todo. Y entonces pregunté:
- ¿Qué es esto? ¿Tú lo manejas?
- Sonriendo me dijo, no soy el que guía a los niños para que entren en el mundo de la lectura, de la educación, pero divertido. Y esto es una ludoteca.
Era increíble lo que estaba viendo, sé qué pensarán: "es una simple biblioteca", pero no, no era solo una biblioteca, era un lugar lleno de cultura, divertido y agradable, me sentí como una niña de nuevo.
La historia
No podía dejar pasar este espacio, no podía irme y no hablar y no contarle a la gente lo que estaba viendo. Con mucha curiosidad dije: "
¿Me cuentas un poco de este sitio?".
Jorge es un hombre de unos 40 años o más; se notaba que su vida la dedicaba a cuidar la historia, a enseñar y a proteger "lo de él". Nació en Villa de Leyva y dice que nunca quiere irse del "paraíso arquitectónico". Se ve que es un hombre solitario, pero amoroso, alegre pero nostálgico. Un ser que de verdad causa curiosidad. Nos sentamos en el teatrino y con mucha emotividad me contó la historia de, cómo él la llama, "mi Ludoteca amada".
- La gente está acostumbrada a venir a Villa de Leyva, tomar y muchas veces hasta drogarse - dijo con vos opaca y la cabeza abajo - Sé que no es toda la gente, hay gente que viene y aprecia lo maravilloso de mi pueblo. Pero siempre me había preguntado si eso era todo lo que nuestros niños iban a ver, con lo que iban a crecer. Hace un mes vino un grupo de gente, eran casi 250 personas o menos, yo había escuchado algo de arreglar la Ludoteca, pero bueno, uno siempre es muy escéptico.
- Pero esta vez no fue así, ¿verdad?
- No, no fue así, todo lo que ves no estaba, si apenas nosotros teníamos unos cuantos libros, y los niños venían y yo ayudaba con las tareas, y cuando necesitaban un computador yo los ayudaba a que lo aprendieran a manejar. Pero ahora tenemos más computadores y son especiales para que los niños lo manejen, tenemos libros de toda clase, para grandes, de dibujar, de historias, ahora los niños vienen y se divierten leyendo. Fue algo que cambio la vida de la gente de acá.
No necesitaba más palabras para demostrar todo lo que les hacía sentir un lugar positivo y seguro para sus niños. Un lugar donde ellos puedan hacer otra cosa más productiva y educativa.
El inicio
Estaba en un espacio hecho por empresarios, gerentes, administradores, pero sobre todo seres humanos. Los niños van después de clase y muchos hacen su tarea allá, otros como Nicolás, van a pasar un tiempo diferente luego de clases. "Tengo un nuevo espacio, ya no ando en la calle jugando, ahora puedo leer y pintar", dice Nicolás mientras que busca un libro de Rafael Pombo.
Si he creído en algo es en sembrar en los niños y en los jóvenes una lectura permanente, unos principios y valores, que ellos sueñen y sepan que eso se puede hacer realidad. Es un legado que se le deja a Villa de Leyva, más allá de una rumba, de una luces, de una cometas, es algo que engrandece a Villa de Leyva y a su gente.
Jorge Bolívar, ludotecario, dice con nostalgia y mucha esperanza:
- Esto es un nuevo renacer, para nuestra comunidad esto no iba a pasar, por lo menos no en tan poco tiempo; en dos días ya teníamos un nuevo lugar para los niños, para las mamás. Ahora dicto clases a las madres comunitarias, a los niños a los jóvenes, ahora tengo que hacer horarios para recibir a la gente. De verdad es un honor para mí que la gente cambie quedarse en casa viendo televisión para venir y pasar un tiempo realmente agradable.
Definitivamente concluyo que no es de grandes aprender a compartir con los otros. No es de sabios aprender a dar su vida para que el futuro de este país que son los niños crezca con valores y con buenos principios. Simplemente es de humanos aprender a darnos cuenta que en la simpleza de crear y dar, es lo realmente profundo e importante.
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Gran experiencia. Mas cosas como estas se deben desarrollar en todos los rinconces de nuestro Pais. ¿Ustedes que piensan?